Marie's profileyo de mayor quiero ser B...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
|
|
September 30 Un cuento lunar
Había una vez un chico con un lunar en la mejilla. El lunar no era ni más bonito ni más feo o más grande o más pequeño que los otros lunares del mundo, sencillamente era especial porque hacía especial al chico. Cuando él sonreía, el lunar sonreía, si lloraba, el lunar también y así reflejava todos los sentimientos del chico. Pero él no estaba contento con su lunar. No le gustaba tener un espejo de su corazón tan a la vista de todos así que decidió ir a consultar con un doctor si había alguna solución a su "problema". El doctor escuchó atentamente al chico asintiendo con la cabeza. Cuando le hubo dado todas sus razones para no querer el lunar se quedó callado y pensativo y después dijo: - tu lunar es especial lo sabías? no creas que tan solo muestra tus sentimientos, también los completa. Es parte de ti y sin él no serás el mismo, nada será lo mismo. El chico escuchó las palabras del doctor pero no cambió de opinión. Quería que le quitaran el lunar de la mejilla. El doctor le volvió a dar sus explicaciones para hacerlo razonar pero no hubo manera. El chico quería irse de allí sin el lunar en la mejilla así que tenía que quitárselo. Se fue feliz de la consulta del doctor con el lunar en un pequeño bote de cristal. Llegó a casa y lo guardó en una caja en el fondo del armario, donde nadie lo encontrara y pensando que quizá así, si no lo veía, llegaría a olvidarlo. Pasaron los días y el chico vio como todo empezaba a cambiar. No le salían las palabras cuando quería escribir. Sus maravillosos relatos empezaron a convertirse en un montón de palabras inconexas, frases incoherentes, letras mezcladas sin orden alguno. El pobre chico no sabía que pensar. Como podía ser que todas esas maravillas que tenía en la cabeza no pudieran ser expresadas? Como podía no ser capaz de escribir sus fantasías? Con la fotografía la cosa tampoco iba mejor. Cogía su cámara, miraba a través del objetivo y clic. La perfección desaparecía al comprovar el resultado. Fotos borrosas, desencuadradas, luces demasiado brillantes, caras demasiado oscuras... nada salía como debía. El chico empezó a preocuparse y al ver que todo iba de mal en peor sin razón alguna fue otra vez a ver al doctor, pensando que quizá fuera cierto lo que le había dicho sobre su lunar. Otra vez le contó sus problemas mientras él le escuchaba silenciosamente asintiendo con la cabeza. - verdad que te dije que nada sería otra vez lo mismo? La única solución a tu problema es volver a tener el lunar. Y como podría volver a tener el lunar en su sitio si se lo habían quitado? el chico tomó nota de los consejos del doctor y se fue corriendo a su casa a poner remedio a sus problemas. Rescató del fondo del armario el bote de cristal, sacó el lunar y lo puso entre dos algodoncitos húmedos, como quien quiere hacer germinar una semilla. A la mañana siguiente, un hilito salía del lunar como una pequeña raíz, tal como el doctor había predicho. Lo cogió, se lo puso en la mejilla y lo tapó con una tirita, para que no se le cayera. Pasados dos días, el lunar ya había vuelto a pegarse a su mejilla y otra vez sonreía con él. Las palabras volvieron a fluir deliciosamente de sus labios a sus textos, las imágenes que veía a través del objetivo quedaban capturadas en la cámara con más perfección que antes y sus sentimientos afloraban en su cara con una naturalidad que asombraba a quién le veía. Era feliz, más que nunca, y todo gracias a un lunar que le hacía sentirse único entre todos los demás. September 26 Cuéntame un cuento
Tengo un sobrinito que hará seis años dentro de poco. Cuando tenía un par de añitos le teníamos a menudo en casa de mis padres y cada viernes por la tarde yo me cuidaba de bañarlo, ponerle el pijama, darle la cena y contarle un cuento. Su cuento preferido era el de los tres cerditos ("els tes puquets" o "los tes seritos" que decía él). Bueno, rectifico, yo conseguí que su cuento preferido fuera ése ya que el primer día me pidió que se lo contara y ya no cambiamos jamás, pero digamos que mi versión de los tres cerditos era bastante... sui generis. Tened en cuenta que no tengo niños y que el tema cuentosinfantiles lo tengo abandonado desde hará unos veintitantos años así que me encontré con algunas lagunas que fui llenando con palabras propias. Al niño le debía gustar, porque estaba en mis brazos y se quedaba mirándome como si no hubiera nada más en el mundo. Incluso mi compañero y el contable de mis padres que estaba por allí los viernes se habían quedado escuchando el cuento embobados. Aquí va mi versión de Los 3 cerditos (sin las onomatopeyas de rigor de los cuentos, lo siento). Había una vez tres hermanos cerditos que vivían con sus padres. La mamá, cansada de que cada noche salieran de fiesta y volvieran riendo demasiado y con una cerdita diferente cada día les dijo que ya eran mayores y que debían sentar la cabeza. Así que los pobres cerditos cogieron sus cosas y se fueron de casa un día por la mañana. Empezaron a subir y bajar montañas, a cruzar ríos y valles hasta que, cansado de andar, el más pequeño de los cerditos dijo que se quedaría allí donde estaban. Tenía un río cerca, olía a hierba fresca y el sol alumbraba el lugar durante casi todo el día. Se despidió de sus dos hermanos y, como allí cerca había un viejo pajar, cogió la paja y se construyó una barraquita. No era gran cosa pero es todo lo qué consiguió gracias a su gran pereza y sus ganas de irse a jugar. Los otros dos cerditos siguieron su viaje subiendo y bajando montañas, cruzando campos y ríos hasta que el mediano, cansado de tanto andar decidió quedarse donde estaban. Era un pequeño claro en un bosque verde y hermoso donde se oía correr el agua del río. Con ramas y tronquitos recogidos del bosque se construyó una cabaña y se fue a buscar a su hermano menor para jugar un rato, ya que el trabajo le cansaba demasiado. El cerdito mayor, más mañoso y trabajador, decidió hacerse una casita de piedra de verdad. Buscó un claro cerca de una fuente y empezó a trabajar día y noche hasta que el resultado fue de su agrado. Al cabo de unos días, el cerdito pequeño estaba en su casa mirando la tele cuando oyó unos golpes en la puerta. - hola, soy el repartidor de pizzas que le traía un pedido! - se equivoca, yo no he pedido nada - que sí, le traigo una pizza de cuatro quesos Al reconocer la voz del lobo feroz, el cerdito gritó: - no me enganyes! vete! tu eres el lobo y te me quieres comer! El lobo, furioso, empezó a solpar y soplar hasta que la paja de la casita salió volando lejos de allí dejando al pobre cerdito desprotegido. Él, empezó a correr y correr hasta llegar a casa de su hermano mediano y, al sentirse otra vez a salvo allí encerrados, los dos se pusieron a jugar a cartas. Al cabo de un rato, oyeron unos golpes a la puerta: - buenos días, sóy el cartero que le traía un certificado del banco - se equivoca de sitio, yo no tengo tratos con ningún banco - que sí, que es para usted Al ver que era el lobo feroz que les quería engañar los cerditos gritaron: - tu eres el lobo! vete y déjanos! no nos comerás! El lobo, rabioso, empezó a soplar y soplar hasta que los tronquitos de la casita salieron volando lejos de allí dejando a los dos cerditos al descubierto. Éstos, al ver el peligro, empezaron a correr y correr hasta llegar a la casita de su hermano mayor. Allí, el hermano mayor les regañó por su pereza ya que si se hubieron construído una casita de verdad esto no les hubiera pasado. Superado el susto, decidieron cenar juntos y empezaron a poner la mesa cuando oyeron unos golpes en la puerta: - buenas noches, soy un inspector de hacienda que venía a hacerle una revisión de la declaración de este año - lo siento, se equivoca, yo no cobro los mínimos y no declaro - que sí, venía a verle a usted Al darse cuento de que el lobo les había vuelto a encontrar, los cerditos gritaron: - vete! no nos enganyarás! no queremos ser tu cena! El lobo feroz, enfadado, empezó a soplar y a soplar pero la casita no se movía de su lugar. Sopló y sopló más fuerte per nada. El cerdito mayor había hecho un buen trabajo y no había quien tirara la casa al suelo. Movido por la rabia, decidió subir al tejado y dejarse caer por la chimenea pero qué sorpresa la suya cuando al caer abajo fue a parar dentro de una olla con un guisado hirviendo. El lobo feroz salió aúllando y corriendo de la casita, maldiciendo a los cerditos y jurándose que desde aquel día sería vegetariano.
September 15 Hoy también es mi vuelta al cole
El sábado llegué de vacaciones por tierras burgalesas. 2100km en siete días con mi supertwingohippieconmargaritas. Cruzamos campos de tierras rojas, andamos entre campos dorados de trigo segado con montañas de fardos de paja i campos verdes de girasoles con la flor mirando el suelo por culpa del peso, subimos montañas verdes de pinos y bajamos montañas rocosas en las que los buitres hacían sus nidos. Una de las cosas que me sorprendió, igual que en Soria, es la posibilidad de hacer 10 o 15 km y no cruzarte con ningún sitio habitado. Estoy demasiado acostumbrada hacer quilómetros y quilómetros en mi tierra viendo masías por todas partes. Allí se puede ver un pueblo a 5 km y cruzar la nada hasta que se llega allí. Pasamos los días dando paseos y saludando a todos con un "hasta luego" como si nos conociéramos de toda la vida. Muy recomendable es la visita a las ruinas de Clunia Sulpicia, a tocar de Soria. Ruinas romanas del primer siglo de nuestro tiempo en las que aún se mantienen intactos los mosaicos que adornaban los suelos de las villas y las termas, edificios escondidos debajo de una ermita visigoda que seguro que fue construida con las mismas piedras que los romanos utilizaron para levantar su ciudad. Ciudad sí, un teatro con capacidad para 15000 persones solo se podía encontrar en una ciudad. Un teatro que con el paso del tiempo fue remodelado para tranformarse en anfiteatro y circo. La historia ya era la misma hace 2000 años, más luchas de gladiadores y menos teatro, que la cultura a veces cuesta. Y lo que seguro que no olvidaré, es la excursión que hicimos para fotografiar la puesta de sol. Vimos un caminito que subía cuatro quilómetros hacia una pequeña ermita y un mirador. La tarde era nublada y el cielo ya tomaba unos fantásticos colores morados, naranjas y rojizos. Subimos por el camino muy poco a poco, evitando baches y piedras demasiado grandes, subiendo per la cima de una colina cuando un enorme buitre salió volando por encima nuestro desde la rama de un árbol que había al lado del camino. Su cuello largo, su cabeza desplumada, esas alas que te abrazarían de lo grandes que son... y todo a un metro por encima del coche. Estaba tan fascinada que casi atropello a media docena de perdices que se metieron en medio del camino, quizá huyendo de algún qué otro pajarraco enorme. Aún las veo, a todas seis saltando por delante de mi coche como si bailaran siguiendo el ritmo de una extraña música que eramos incapaces de oir.
Y aquí una lista de otras pequeñas cosas curiosas: - Calle Abrazamozas, en Lerma: realmente la calle daba para abrazar a mozas y a mozos, con lo estrechita y poco iluminada que era... - En Burgos, la Zapatería PISOTÓN: el nombre lo dice todo. - También en Burgos, un bar en el que servían: batidos natulales. Y lo tenían así escrito en la pizarra en medio de la calle y aún se debían sentir orgullosos de ello, seguro. Que no releen las cosas antes de ponerlas a disposición del cliente? - el río Mataviejas: es donde llevaré a mi suegra de excursión el verano que viene. - aviso municipal del ayuntamiento de Gumiel de (H)Izán: "se informa a todos los vecinos que está prohibido hacer fuego en la vía pública". Y digo yo: si se prohibe será que se hace no? Además, quedaros con el detalle de la H entre paréntesis. He decidido escribirlo así porque en la mitad de los carteles había una H y en la otra mitad no. Viendo que en el pueblo no se ponían de acuerdo me ha parecido más apropiada mi opción. - comentario del señor turista en Santo Domingo de Silos, allí donde viven esos monges que ganaron un disco de platino con sus cantos gregorianos: "sí, tambien hay el Cañon del Río Lobos, del río... mmm... Dulce!" A ver señor, si el cañón es del río Lobos no es solo para darle un nombre, no lo ha pensado nunca? September 01 A partirse la camisa
5 y media de la madrugada, en mi camita, con una dulce sonrisa en la cara, calentita bajo mis sábanas y a su lado, el balcón entreabierto para que al amanecer entren los primeros rayos de sol y el trino de los pájaros... mmm... estoy soñando con los angelitos.... oigo voces en la calle...los angelitos ahora llevan los pelos largos y son morenos.. ???... mis angelitos ya no van desnudos sinó que llevan camisa y tocan la guitarra.... ???.... Y se oye: - Aaiaiaiaia!! ahhha!!! Aiaiaiaia! (pronunciado en alemánetílicoflamenquístico) - Brugenkistenfuher Camarón?? (pronunciado en alemánetílicopreguntístico) - Ya! Ya! furherqisten Camarón! (pronunciado en alemánetílicoafirmatístico) - ja ja ja ja !! olé! (pronunciado en alemánetílicoespañolístico) 5 y media de la madruga, en mi camita, con la boca torcida, los ojos abiertos mirando al techo y con cara de susto esperando los primeros rayos de sol y el trino de los pájaros. |
|
|